domingo, 15 de mayo de 2011

ARTE OBJETO



A partir de la técnica del esmalte industrial sobre fierro y la utilización de los trastes de peltre como soporte, Maritza Morillas (México, 1969) logró una interacción entre la obra artística y una pieza de uso cotidiano de forma tal que cada elemento preservara su esencia en lo que se ha denominado arte-objeto. La conjunción de la pintura en esmalte con trastes de peltre como jarras, tazas, platos, azucareras, cucharas, ollas y portaviandas, ha permitido a la artista gráfica desarrollar una obra original, sumamente colorida.

El esmalte es una mezcla de óxidos metálicos y de fundentes formados por sílice, ácido bórico, óxido de plomo, sosa, potasa y bórax que, al emplearse sobre cerámica o algunos metales y someterlo a cocción (600-900 oC), adquiere un carácter vítreo. Una de las características del esmalte es que se aplica en capas sucesivas, cada color superpuesto es resultado de una horneada distinta. El arte del esmaltado data de hace miles de años. En Oriente se distinguieron Persia y Egipto y, sobre todo, China por la calidad de sus piezas. Luego sigue Japón y por último la India; tras la caída del Imperio Bizantino, en 1453, esta técnica se espació por varios países, de tal modo que se efectuaron obras notables en Alemania, Italia y Francia, principalmente.

La muestra de Morillas se titula Incandescencias por dos razones: "Primero, porque los objetos son sometidos a altas temperaturas donde la luz que emana del horno es tan blanca que resulta incandescente. Y el segundo motivo es por el candor o todo lo contrario, que se puede encontrar en cada uno de las piezas", comenta la artista plástica.

En esta serie de arte-objetos esmaltados, Morillas optó por una temática lúdica, un tanto similar a las que otras veces ha mostrado a lo largo de su carrera. Aquí aparecen de nuevo los insectos, la pasión por el color, la lucha incansable entre el bien y el mal, los ojos que no ven y los corazones que no sienten. Un total de 30 piezas integran la exposición, sin contar la instalación "Ojos tapados" que consta de 27 elementos.

Al preguntarle a Maritza Morillas cuál de todos sus esmaltes es su predilecto, responde: "En el caso de la serie "Nichos maniqueos o maniqueístas", es el de "Deimos" (Satán) mi preferido, por el resultado de la elaboración y el peso de su significado. También la instalación "Ojos tapados", porque hay veces que no quisiéramos ver lo que estamos viendo, en toda la extensión de la palabra.

Conviene señalar que no es tóxico usar estos utensilios que la artista transformó en arte-objeto, ya que están hechos con el mismo esmalte industrial con el que se elaboran los pocillos, ollas, sartenes y cubiertos de peltre; ahí radica su durabilidad y resistencia. "Son pigmentos que mediante la alta temperatura alcanzan un punto de vitrificación que permite su uso sin ningún riesgo", asegura la pintora.

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